PRÓLOGO

(Prólogo del libro Political World. Rebeldía desde las guitarras)

CUANDO EL ROCK TENÍA UN ROL

Una vez superado el shock de que me propusieran escribir un prólogo para un libro que gira alrededor del rock y la política me planteo tres cuestiones. La primera hace referencia a qué razones llevan a un músico a plasmar en una canción su posicionamiento político. Y al final acabo con tres posibilidades más o menos claras:

A) Tiene que hacer una letra sobre algo
B) Tiene un reconcome interior que le azuza la lengua y la pluma
C) Hace una canción sobre un tema paralelo e indirectamente toma posición

Olvidemos A por demasiado obvio. Quiero suponer que ésta opción no dé lugar más que a letras oportunistas que caduquen en las siguientes elecciones. La letra iría orientada en la dirección mayoritaria entre su base de seguidores. No queremos correr riesgos. Queremos que nos vitoreen.

Si lo que prima es la opción B es que el músico “tiene” un posicionamiento político definido y cree que es necesario denunciar las justicias o injusticias que ve en el día a día ya le afecten directamente o no. Le trae sin cuidado la orientación de sus seguidores porque piensa que los del lado contrario no le van a escuchar de todas formas aunque no le importaría abrir los ojos e incluso convertir a su causa a alguno. Hace letras explícitas e hirientes que más tarde la historia se encargará de olvidar o recordar.

Hmmm…, el C. Es el que toma posición y expresa sus opiniones a través de las decisiones que toman los personajes de sus canciones. Prefiere hacer pensar que soltar un panfleto. Espero (pues intento) ser un espécimen C.

Siguiente planteamiento, ¿es necesario para un músico meterse en esos pantanos? Pues miren, creo que algo hay que mojarse, tengas la profesión que tengas y si el cuerpo te pide más habrá que implicarse a fondo. Intentar pasar la vida culebreando y disimulando para quedarse siempre “seco” tiene que ser muy estresante. Porque, no nos engañemos, todo el mundo tiene una posición, aunque no quiera o aunque la cambie cada cierto tiempo. La suerte es que como dijo un buen amigo mío: “No siempre tienes que estar de acuerdo con lo que piensas”. El pero es la crítica, aunque tengo claro que la gente que critica que un músico se moje es solamente la que no coincide en mayor o menor medida con las ideas que propaga o pregona. Por una parte al tener altavoz y más o menos resonancia social puede convertirse en una especie de campaña permanente en contra de lo que critica y con ello en una amenaza constante y por otra parte, gente a la que le gusta cierta parte del repertorio del artista le resulta incómodo canturrear en la intimidad cosas con las que en principio no está de acuerdo.

Personalmente, no creo que se pueda decir que a partir de un determinado momento haya más implicación política en mis canciones. Mi postura y posición siempre han estado claras. En el caso concreto de «El Blues De M» empecé a darle vueltas a las ridículas frases-excusa de cierto partido en el poder y de ahí salió el estribillo. ¡Esa canción me la escribieron ellos! Aunque más políticas me parece «Desilusión» o «Edificio En Llamas». Cierto es que cuando eres más joven (y no te falta de nada) te parece que la política no va contigo, no tienes sensación de comunidad (vamos a cargarnos esa farola, que es del ayuntamiento. ¡NO, es tuya, atontao!) y el hedonismo es la ideología máxima. Supongo que luego (a veces, un poco) uno madura.

Tercera y última reflexión. ¿Es cierto que el rock es mayoritariamente de izquierdas? Creo (desde mi punto de vista izquierdoso) que muchos conservadores en el fondo son conscientes de lo ¿equivocado? ¿discutible? de su propuesta/posición y les da vergüenza airearlo, al menos en Europa. En Estados Unidos, en cambio, un país abiertamente garrulo y en el que amplios sectores se enorgullecen de no haber salido jamás de su estado y que sin haber conocido nada más se creen la cúspide de la creación (¿alguien se acuerda de los independentismos?) hay una competición abierta por ver quién es el más patriota y el más retrógrado y tampoco pasa nada. También hay que tener en cuenta que en los comienzos, la música y actitud rockera se consideraban revolucionarias y antisistema. Esa visión está totalmente diluida hay en día pero arrastramos ese recuerdo de cuando el rock tenía un rol. Porque, aunque les suene raro, lo tenía.

Hendrik Röver

Hendrik Röver

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